martes, 4 de diciembre de 2018

Exposición de Maquetas sobre Obradores y Puntos de Venta en Panadería y Repostería


SER CREATIVOS PARA MARCAR LA DIFERENCIA.


“si tuviéramos una Fantástica, como tenemos una Lógica, estaría descubierto el arte de inventar” Novalis.

Ser creativos es tener la capacidad o habilidad para inventar o crear, y en consecuencia, saber poner en juego todas aquellas herramientas de las que disponemos para dar respuesta a las necesidades que día a día se presentan en nuestras vidas, en nuestra sociedad.

Desde el punto de vista profesional, ser creativos es de algún modo garantizar la posibilidad de éxito en nuestra actividad, ya que la mente se muestra lábil ante la búsqueda de soluciones,  permitiéndonos la acomodación de nuevas fórmulas que den respuestas a las necesidades del mercado.

En el sector de la hostelería, más concretamente en panadería y repostería, la creatividad en los establecimientos de venta así como en la elaboración de productos con nuevas formas, texturas y composición nutricional, es además una demanda actual y a la que sólo aquellos profesionales hábiles en la tarea de innovar, se encuentran preparados para marcar la diferencia y conseguir el éxito.

A todo ello se le suma que el poner en ejercicio la creatividad a través de actividades como las que hoy os presenta el alumnado de 2º CGM Panadería, Repostería y Confitería, nos permite conectar con nuestro niño interior, con esa fuente de gozo por lo artístico, lo auténtico, esa expresión tan humana de disfrute sin prejuicios, pues aquello que nace de nuestra verdad con esmero y dedicación encuentra regocijo en la belleza como fuente del progreso científico, siendo el concepto de belleza, libre y original para cada uno de nosotros.

Desde el 3 al 14 de diciembre, se podrá visitar esta exposición de maquetas en la biblioteca del IES Atenea. Agradecemos de antemano vuestra atención y respeto por los trabajos realizados, tan únicos y personales como cada uno de sus autores/as.

¡GRACIAS!

Eva Maestre Cera.
Profesora del módulo Presentación y Venta de Productos de Panadería y Repostería. 2º PRC















martes, 20 de noviembre de 2018

Premios

Ya tenemos ganadoras del I Concurso de microrrelatos contra la violencia de género "Biblioteca Atenea" 2018: Abigail Hidalgo (categoría Bachillerato), Daniela Blanco (categoría ESO) y Andrea Lluch (premio especial del jurado).
¡Enhorabuena a todas ellas!

miércoles, 31 de octubre de 2018

ESCAPE ROOM

Seguimos celebrando Halloween en nuestro biblioteca. Si ayer disfrutamos del Recital funeral, hoy nuestros alumnos de 2º de ESO A han organizado junto a su profesora Beatriz, un escape room para sus compañeros de 1º ESO.


En nuestra biblio, totalmente adecentada para la ocasión, nuestros alumnos han tenido que descifrar un código oculto en una serie de pistas para así poder salir de la biblioteca.




Pero ¿quién querría salir de un espacio tan mágico?


martes, 30 de octubre de 2018

RECITAL FUNERAL


Hoy 30 de octubre de 2018, dentro de los actos en torno al 1 de noviembre, se ha celebrado en la biblioteca del I.E.S. Atenea un recital funeral donde hemos tenido de todo. Nuestra biblio se ha vestido para la ocasión con cruces, penumbra y.....hasta un muerto.


Nuestros alumnos de 3º ESO A han disfrutado de una lectura por parte de sus compañeros y profes de relatos y poesías "de miedo".


También hemos tenido canciones: Knockin´ on Hevens´s Door y Tears in Heaven por parte de nuestros profesores Beatriz, Inma y Manolo con la inestimable colaboración de dos de nuestros alumnos artistas: Eva y Alejandro.





Y como fin de fiesta hemos tenido un concierto alucinante por parte de otro de nuestros profes, César, y nuestro alumno Álvaro.





lunes, 22 de octubre de 2018

"Messi es un perro"

Vamos a comenzar con una serie de artículos en el blog para acercaros a unos maravillosos relatos que esperemos os gusten.

El primero de ellos "Messi es un perro" de Hernán Casciari, una pasada de cuento.


La respuesta rápida es por mi hija, por mi esposa, porque tengo una familia catalana. Pero si me preguntan en serio por qué sigo acá, en Barcelona, en estas épocas horribles y aburridas, es porque estoy a cuarenta minutos en tren del mejor fútbol de la historia.
Quiero decir: si mi esposa y mi hija decidieran irse a vivir a Argentina ahora mismo, yo me divorciaría y me quedaría acá por lo menos hasta la final de la Champions. Y es que nunca se vio algo parecido adentro de una cancha de fútbol, en ninguna época, y es muy posible que no ocurra más.
Es verdad, estoy escribiendo en caliente. Redacto esto la misma semana en que Messi hizo tres para Argentina, cinco para el Barça en Champions y dos para el Barça en Liga. Diez goles en tres partidos de tres competiciones diferentes.
La prensa catalana no habla de otra cosa. Durante un rato, la crisis económica no es el tema de inicio en los noticieros. Internet explota. Y en medio de todo esto a mí me acaba de pasar por la cabeza una teoría extraña, muy difícil de explicar. Justamente por eso intentaré escribirla, a ver si termino de darle vuelo.
Todo empezó esta mañana: estoy mirando sin parar goles de Messi en Youtube, lo hago con culpa porque estoy en mitad del cierre de la revista número seis. No debería estar haciendo esto.
De casualidad hago clic en una compilación de fragmentos que no había visto antes. Pienso que es un video más de miles, pero enseguida veo que no. No son goles de Messi, ni sus mejores jugadas, ni sus asistencias. Es un compilado extraño: el video muestra cientos de imágenes —de dos a tres segundos cada una— en las que Messi recibe faltas muy fuertes y no se cae.
No se tira ni se queja. No busca con astucia el tiro libre directo ni el penal. En cada fotograma, él sigue con los ojos en la pelota mientras encuentra equilibrio. Hace esfuerzos inhumanos para que aquello que le hicieron no sea falta, ni sea tampoco amarilla para el defensor contrario.
Son muchísimos pedacitos de patadas feroces, de obstrucciones, de pisotones y trampas, de zancadillas y agarrones traicioneros; nunca las había visto a todas juntas. Él va con la pelota y recibe un guadañazo en la tibia, pero sigue. Le pegan en los talones: trastabilla y sigue. Lo agarran de la camiseta: se revuelve, zafa, y sigue.
Me quedé, de repente, atónito, porque algo me resultaba familiar en esas imágenes. Puse cada fragmento en cámara lenta y entendí que los ojos de Messi están siempre concentrados en la pelota, pero no en el fútbol ni en el contexto.
El fútbol actual tiene una reglamentación muy clara por la que, muchas veces, caer al suelo es asegurar un penal, o conseguir que se amoneste al zaguero contrario es propicio para futuros contragolpes. En estos fragmentos, Messi parece no entender nada sobre el fútbol ni sobre la oportunidad.
Se lo ve como en trance, hipnotizado; solamente desea la pelota dentro del arco contrario, no le importa el deporte ni el resultado ni la legislación. Hay que mirarle bien los ojos para comprender esto: los pone estrábicos, como si le costara leer un subtítulo; enfoca el balón y no lo pierde de vista ni aunque lo apuñalen.
¿Dónde había visto yo esa mirada antes? ¿En quién? Me resultaba conocido ese gesto de introspección desmedida. Dejé el video en pausa. Hice zoom en sus ojos. Y entonces lo recordé: eran los ojos de Totín cuando perdía la razón por la esponja.
Yo tenía un perro en la infancia que se llamaba Totín. Nada lo conmovía. No era un perro inteligente. Entraban ladrones y él los miraba llevarse el televisor. Sonaba el timbre y no parecía oírlo. Yo vomitaba y él no venía a lamer.
Sin embargo, cuando alguien (mi madre, mi hermana, yo mismo) agarraba una esponja —una determinada esponja amarilla de lavar los platos— Totín enloquecía. Quería esa esponja más que nada en el mundo, moría por llevarse ese rectángulo amarillo a la cucha. Yo se la mostraba en mi mano derecha y él la enfocaba. Yo la movía de un lado a otro y él nunca dejaba de mirarla. No podía dejar de mirarla.
No importaba a qué velocidad moviera yo la esponja: el cogote de Totín se trasladaba idéntico por el aire. Sus ojos se volvían japoneses, atentos, intelectuales. Como los ojos de Messi, que dejan de ser los de un preadolescente atolondrado y, por una fracción de segundo, se convierten en la mirada escrutadora de Sherlock Holmes.
Descubrí esta tarde, mirando ese video, que Messi es un perro. O un hombre perro. Esa es mi teoría, lamento que hayan llegado hasta acá con mejores expectativas. Messi es el primer perro que juega al fútbol.
Tiene mucho sentido que no comprenda las reglas. Los perros no fingen zancadillas cuando ven venir un Citroën, no se quejan con el árbitro cuando se les escapa un gato por la medianera, no buscan que le saquen doble amarilla al sodero. En los inicios del fútbol los humanos también eran así. Iban detrás de la pelota y nada más: no existían las tarjetas de colores, ni la posición adelantada, ni la suspensión después de cinco amarillas, ni los goles de visitante valían doble. Antes se jugaba como juegan Messi y Totín. Después el fútbol se volvió muy raro.
Ahora mismo, en este tiempo, a todo el mundo parece interesarle más la burocracia del deporte, sus leyes. Después de un partido importante, se habla una semana entera de legislación.
¿Se hizo amonestar Juan exprofeso para saltarse el siguiente partido y jugar el clásico? ¿Fingió realmente Pedro la falta dentro del área? ¿Dejarán jugar a Pancho acogiéndose a la cláusula 208 que indica que Ernesto está jugando el Sub-17? ¿El técnico local mandó a regar demasiado el césped para que los visitantes patinen y se rompan el cráneo? ¿Desaparecieron los recogepelotas cuando el partido se puso dos a uno, y volvieron a aparecer cuando se puso dos a dos? ¿Apelará el club la doble amarilla de Paco en el Tribunal Deportivo?
¿Descontó correctamente el árbitro los minutos que perdió Ricardo por protestar la sanción que recibió Ignacio a causa de la pérdida de tiempo de Luis al hacer el lateral?
No señor. Los perros no escuchan la radio, no leen la prensa deportiva, no entienden si un partido es amistoso e intrascendente o una final de copa. Los perros quieren llevarse siempre la esponja a la cucha, aunque estén muertos de sueño o los estén matando las garrapatas.
Messi es un perro. Bate records de otras épocas porque solo hasta los años cincuenta jugaron al fútbol los hombres perro. Después la FIFA nos invitó a todos a hablar de leyes y de artículos, y nos olvidamos que lo importante era la esponja.
Y entonces un día aparece un chico enfermo. Como en su día un mono enfermo se mantuvo erguido y empezó la historia del hombre. Esta vez ha sido un chico rosarino con capacidades diferentes. Inhabilitado para decir dos frases seguidas, visiblemente antisocial, incapaz de casi todo lo relacionado con la picaresca humana. Pero con un talento asombroso para mantener en su poder algo redondo e inflado y llevarlo hasta un tejido de red al final de una llanura verde.
Si lo dejaran, no haría otra cosa. Llevar esa esfera blanca a los tres palos todo el tiempo, como Sísifo. Una y otra vez. Guardiola dijo, después de los cinco goles en un solo partido:
—El día que él quiera hará seis.
No fue un elogio, fue la expresión objetiva del síntoma. Lionel Messi es un enfermo. Es una enfermedad rara que me emociona, porque yo amaba a Totín y ahora él es el último hombre perro. Y es por constatar en detalle esa enfermedad, por verla evolucionar cada sábado, que sigo en Barcelona aunque prefiera vivir en otra parte.
Cada vez que subo las escaleras internas del Camp Nou y de pronto veo el fulgor del pasto iluminado, en ese momento que siempre nos recuerda a la infancia, digo lo mismo para mis adentros: hay que tener mucha suerte, Jorge, para que te guste mucho un deporte y te toque ser contemporáneo de su mejor versión, y, trascartón, que la cancha te quede tan cerca.
Disfruto esta doble fortuna. La atesoro, tengo nostalgia del presente cada vez que juega Messi. Soy hincha fanático de este lugar en el mundo y de este tiempo histórico. Porque, me parece a mí, en el Juicio Final estaremos todos los humanos que han sido y seremos, y se formará un corro para hablar de fútbol, y uno dirá: yo estudié en Amsterdam en el 73, otro dirá: yo era arquitecto en São Paulo en el 62, y otro: yo ya era adolescente en Nápoles en el 87, y mi padre dirá: yo viajé a Montevideo en el 67, y uno más atrás: yo escuché el silencio del Maracaná en el 50.Todos contarán sus batallas con orgullo hasta altas horas. Y cuando ya no quede nadie por hablar, me pondré de pie y diré despacio: yo vivía en Barcelona en los tiempos del hombre perro. Y no volará una mosca. Se hará silencio. Todos los demás bajarán la cabeza. Y aparecerá Dios, vestido de Juicio Final, y señalándome dirá: tú, el gordito, estás salvado. Todos los demás, a las duchas.
Hernán Casciari

domingo, 14 de octubre de 2018

Día de las escritoras 2018

El día 15 de octubre celebramos el Día de las Escritoras rebeldes y transgresoras. 
En el Atenea proponemos comenzar cada una de las clases de este día con la lectura de un fragmento escrito por una de estas mujeres. Aquí puedes acceder a las actividades organizadas por la BNE con motivo del Día de las Escritoras 2018. 

Y aquí está la selección de textos que proponemos.



viernes, 5 de octubre de 2018

I Concurso de Microrrelatos contra la violencia de género

Un año más tenemos que seguir atendiendo a la efeméride del 25 de noviembre, Día Internacional de la eliminación de la Violencia contra la Mujer, porque, en lo que va de año, 38 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas y 962 desde enero de 2003.

La biblioteca del instituto convoca el "I Concurso de Microrrelatos contra la Violencia de Género Atenea". Puedes participar publicando tu microrrelato como comentario a esta entrada pero, ¡ojo!, de forma anónima. Todos los detalles del proceso puedes leerlos en las bases publicadas más abajo. La entrega de premios se llevará a cabo en una fecha cerca al 25N en el instituto.