miércoles, 19 de febrero de 2014

ACTIVIDADES SAN VALENTÍN



Felices compras, amigos, muy felices compras y derroches. Muy felices sonrisas a causa de un regalo, muy feliz falsedad. Cualquiera diría que hablo de la pobre Navidad y en lo que se ha convertido. Pero no, me refiero a este magnífico y bonito día creado para el maravilloso consumo.  Ese que tanto practicamos de forma involuntaria y contra el que no queremos hacer nada. Para qué, ¿no? Y este bonito día del año en el que las parejas deben demostrarse su amor, porque el amor con lo bonito e intenso que es se demuestra, particularmente, en un día. Día en el que el romanticismo está a flor de piel, llegando a provocar el que haya muchos cumpleañeros en noviembre.

Y ni se te ocurra ser un soso y pases de hacerle un detallito a tu pareja, que no cuesta nada. Pero cuanto más bonito sea, mejor. Por ejemplo: una cenita con velas. Cuando terminéis el primer plato le das un regalito, después del segundo llegará el postre y con él, el regalo estrella (¡oh!, que sorpresa). Por último un beso y… En resumen, ¡qué día más bonito! No me seas un soso y no te  pierdas el postre, hombre.

Pero, en este día sobran los solteros. Cuando decidieron añadirlo en el calendario seguro que al soltero de la mesa no le echaron mucha cuenta. Pobrecitos de nosotros, dando un paseo el catorce de febrero. ¡Cómo se nos ocurre! Solo conseguimos deprimirnos. No salgas de tu casa, mantente en cuarentena. Si vas al cine, la sala emanará amor por cada uno de sus pares de sillones. Si estás en la calle, los bancos serán un escaparate del amor que acontece este día. Si decides ir a un bar, te encontrarás lo mismo que en el cine, solo que cada una de las mesas estará ocupada por una pareja compartiendo un empalagoso menú de embobados, digo de enamorados. ¡Uy! ¿En qué estaría pensando yo? En definitiva, que para aburrirte en la calle o recordarte que no tienes con quien compartir este día, no pongas un pie en el umbral de tu casa.

Lo mejor llega si tienes hermanos con parejas (¡Oh Dios! mi casa también está contaminada). No te preocupes, tu cuarto siempre estará ahí para acogerte. Además, durará poco en tu casa. En breve, se dirigirán a cualquiera de los sitios que emanan ese amor que ellos también comparten. ¡Se me olvidaba! En el caso de que seas un soltero convencido, en este consumista día te vas a dar cuenta de que tu estado no es el más aconsejable y de que,  como dicen los anuncios, necesitas a tu media naranja para ser feliz.
Yo, casualmente, cogí un virus el deseado y esperado catorce de febrero, será que no estoy preparado para cerciorarme de que vivo en una mentira y les envidio.
Desde la biblioteca y como cada año, se han organizado diferentes actividades para conmemorar el Día de San Valentín. Las actividades han sido muchas y diversas: consurso de poemas, obsequio de "caramelos del amor", etc. Hemos querido, además, realizar actividades innovadoras que potenciasen la creatividad y la conciencia crítica entre nuestro alumnado. Así pues, en 1º y 3º de la ESO, se han realizado Publi-poemas y, en 2º de Bachillerato, nuestros alumnos han reflexionado sobre qué es el día de San Valentín para ellos. Estos alumnos trabajan en este curso los géneros periodísticos de opinión, tales como la columna. Por este motivo, les encomendé el trabajo voluntario de realizar una columna periodística en la que, libremente, pudiesen expresar su propia visión del día dedicado al amor.¡Qué mejor escaparate para mostraros sus "columnas periodísticas" que nuestro blog!





Comprar algo bonito, algo caro a la persona que quieres. Demostrar tu amor por medio de objetos materiales para sacar una sonrisa, o, simplemente, por no ser tachado de ``soso´´ el día de los enamorados. San Valentín se ha convertido en una celebración que aporta muchos ingresos al sector industrial, ya sea por medio de flores, bombones, ropa, zapatos, perfumes, etc.  Nos hemos vuelto esclavos de la política capitalista, hemos obviado que nuestra pareja no desea algo bonito del que alardear delante de sus amigos o conocidos. ¿Realmente estamos demostrando nuestro amor si únicamente lo demostramos un día al año, gastando una gran cantidad de dinero para esa persona especial? o, en cierto modo,  ¿sólo es una fiesta más que sirve de excusa para elevar las ventas?

Detrás de cada producto que adquirimos hay una explotación tercermundista que sufre las consecuencias. No nos hemos parado a pensar de dónde o cómo llegan hasta nuestro país esas rosas que compramos. No nos hemos parado a pensar que muy lejos de aquí en unos invernaderos de Kenia, cuya temperatura es de más de 50 grados mientras la temperatura exterior es de 27 grados, hay personas trabajando por 1,25 € al día en turnos de 9 horas diarias. Ni que en Bangladesh o Pakistán cientos de niños están siendo explotados para tener a nuestro alcance prendas que comprar a bajo coste.

Realmente, hemos olvidado que San Valentín no es una competición de quién quiere más a quién por la cantidad de dinero que se ha gastado y, en cierto modo, nos enfadamos si nuestro novio o novia no es capaz de dejar la ``tacañería´´ a un lado y darnos nuestro regalo de amor. El amor, amigos, se demuestra día a día. ¿O acaso el empresario de éxito que le compra a su mujer por el día de los enamorados un abrigo de piel, la quiere más que el que está trabajando en el invernadero de Kenia y no puede regalarle nada a su esposa, pero día a día la apoya? 

Estamos totalmente manipulados por las grandes multinacionales, con esto no quiero que nadie se sienta mal por participar en esta fiesta y colaborar en la activación de la economía de mercado, para nada. Sólo pretendo que se tome conciencia y que seamos críticos de que no solo nos impulsan a ello, sino que también nos ocultan los perjuicios que ocasionan a otras personas.

San Valentín es una fiesta con muchos cientos de años, tiene su origen en un sacerdote que casaba a los jóvenes durante la época del Imperio Romano, a pesar de que hubiese una ley que prohibía  los matrimonios de muchachos con edad de ejercer de soldados.  ¿En qué lo hemos derivado? Os invito a la reflexión.

Fátima Reina 2º BCTA, Vosotros los que leéis, 19/02/14




                   14 de febrero. Unos lo llaman “Día de los enamorados”, otros “Día de San Valentín ” y otros, simplemente lo consideran el “Día del Corte Inglés”,  puesto que, al igual que otras festividades, se ha fomentado con motivo económico, muy lejos de su espíritu original. 


                Hoy en día cada vez más se critica este singular evento. En cambio,  yo no lo considero ni inadecuado ni incorrecto. A mí no me parece mal un día dedicado al amor. Si atendemos verdaderamente a la esencia del 14 de febrero, podemos encontrar algo más que dinero. En este día las parejas no deben comprar, sino tener un detalle con su ser amado. Demostrarle que todavía se sienten felices de estar el uno con el otro, que se quieren. 


A pesar de lo pensado, no es obligatorio vaciar la cartera para complacer, pues un solo clavel arrancado de un matorral basta para sacar una sonrisa y demostrar que aún se sigue enamorado. Que se debe mostrar todos los días. Sí, es cierto, pero al igual que una madre es madre todos los días y existe el día de la madre, hacer un homenaje al amor una vez al año no me parece que tenga inconvenientes. 


Hay quienes se sienten afligidos al estar solos en un día como este, ya que lo asocian automáticamente al día de las parejas. Pero ¿no se dan cuenta? ¡Es el día de los enamorados! Ni todas las parejas están enamoradas ni todos los enamorados están en pareja. Así pues, en San Valentín, despierta con una sonrisa en la cara. Si no te has enamorado aún de nadie ¡ enamórate de la vida! Tal vez sonriendo consigas que alguien se enamore de tu sonrisa y le darás sentido a su 14 de Febrero. 

Ángela Rodríguez, Vosotros los que leéis, 19/02/14



El amor es la máxima expresión de amistad, de tranquilidad y de libertad. Muchos soñamos con encontrar el amor de nuestra vida, muchos lo encontramos… Qué mejor que dedicar un día a honrar y conmemorar ese sentimiento tan especial, tan único. San Valentín es cómo se denomina ese día. Es utilizado por los grandes comercios para obtener dinero. Se aprovechan de los que piensan que si no regalan algo material a su pareja no es amor de verdad lo que siente hacia ella. Para mí, el amor no puede materializarse, es decir, no puede compararse con ningún objeto. No veo necesario esperar al 14 de febrero de cada año para regalarle algo a tu pareja. En ese día todos los comercios, restaurantes, anuncios, etc. están llenos de propaganda artificial. ¿Por qué debemos acordarnos ese día de nuestro amor? ¿Por qué ese día tenemos que comportarnos como compradores compulsivos para demostrar amor hacia nuestra pareja? Una simple cena romántica en casa o un detalle personal bastan para agradecer a tu chico todo el amor que te confiere. 


Los millones de rosas que se regalan ese día no florecen en huertos o invernaderos cercanos, puesto que en estas fechas no nacen naturalmente. Estas rosas son cultivadas en los invernaderos de Kenia, donde muchos trabajadores, con salarios ínfimos, trabajan a temperaturas elevadas y en condiciones infrahumanas. Esta es una realidad a la tenemos que enfrentarnos a la hora de comprar rosas. Es cierto que nosotros no pensamos en eso mientras las compramos, pero hay que aceptar que hay un “mercado negro” tras este maravilloso regalo. Con esto no quiero hacer sentir mal a nadie que compre rosas. Mi intención es que todos sepamos que nos están ocultando una triste verdad. Hay comercios que desconocen estos invernaderos, pero la mayoría si saben de ellos, y duele saber, que a pesar de ello, siguen comprando esas rosas para venderlas a precios más elevados.


En resumen, pienso que San Valentín debe seguir siendo el día de los enamorados, pero es necesario concienciar a muchos de que es el día del amor, no del derroche de dinero.

Sandra Castell, Vosotros los que leéis, 19/02/14





¿Qué es San Valentín? Para muchos será un día muy bonito en el que las parejas de enamorados se regalan cosas y esperan del otro un detalle o hacer algo diferente al resto de días. Se supone que tú quieres a una persona todos los días y que debes hacer que cada día sea especial, no porque sea un catorce de febrero tienes que hacerlo especial ni regalarle cosas a tu pareja. Eso es una excusa que han inventado las grandes empresas para que compremos, gastemos y consumamos. Para que caigamos en la misma espiral de siempre, volviéndonos borregos como el resto, haciendo lo que la mayoría hace. Considero que no dejas de querer más o menos a tu pareja porque el catorce de febrero no salgas a cenar con ella, o no le regales algo.



             Lo españoles volvemos a tropezar dos veces con la misma piedra. De nuevo hemos copiado una festividad que no es nuestra. Realmente, San Valentín es una festividad anglosajona. Fue la ya desaparecida Galerías Preciados, la que instauró en España esta nueva festividad consumista, en la que los enamorados no tenían más remedio que regalarse para dejar constancia de lo que sentían. Esta celebración se ha mantenido hasta nuestros días y, cada 14 de febrero, los comerciantes se frotan las manos.



             Yo no estoy ni en contra ni a favor de que haya un día de los enamorados, al igual que hay un día dedicado a celebrar el Orgullo Gay. Pero sí estoy en contra de ese consumismo que se genera al rededor, ya que si tienes pareja, te ves en la tesitura de tener que regalarle algo. Esto se hace más notable entre las parejas jóvenes y parece que la carga es aún mayor si eres un chico. El chico parece estar obligado a tenerle que hacer un buen regalo a su chica para que así, ella, pueda presumir del buen novio que tiene. Sin embargo, cada vez hay más chicas que también soportan estoicamente esta carga.

  

            En muchos casos, si no regalas nada hasta te critican. Pero, señores, ¿demuestra realmente un regalo, en un día preestablecido,  mi amor hacia alguien? Yo creo que no, es más, yo preferiría que me demostraran día a día que me quieren, que soy importante, antes que un día me regalasen algo. Probablemente, si le hiciésemos esa pregunta a mil chicas de entre 14 y 18 años, todas te responderían lo mismo que yo. Sin embargo, si en San Valentín no tienen regalos, se enfadan con sus parejas. Lo considero una actitud hipócrita, la verdad. Hay muchas parejas que presumen de felicidad y amor en ese día. Esta circunstancia me trae a la mente el refrán: “Dime de qué presumes y te diré de qué careces”, sabio el refranero español. Otra tema relacionado con el Día de San Valentín y que me llama enormemente la atención, es la sorprendente facilidad que tiene mucha gente  para enamorarse, para decir “te amo” y para querer regalarle el cielo a su pareja. Quizás el problema sea mío, pero soy de las que cree que no te enamoras muchas veces en la vida. Opino que  puedes querer, laro, querer muchísimo. Sin embargo, para mí enamorarse es un sentimiento muy grande, que abarca muchas cosas. Me reitero, quizás sea yo un tanto extraña, pero creo que jamás he dicho “te amo” a algún chico, y no será porque no he querido. Probablemente, haya querido más que muchos de esos que dicen “te amo” como el que respira, o como el que dice “hola”.



            Y digo yo ¿quién se acuerda de esa mendiga que pide en las calles, de esos inmigrantes que piden en los semáforos o esos que duermen entre cartones en parques y en cajeros?¿Ellos no se merecen un regalo?¿Ellos no tienen sentimientos, no quieren, no aman? Pero, claro, nosotros a lo nuestro y si el de delante se cae, pues, lo pisamos o miramos para otro lado.



             Finalmente, quizás personas como yo seamos las que no encajamos en días así. Aunque yo soy la más consumista del mundo, pero no para días así, en el que se compra por mostrar amor a alguien. No creo que seas más cariñosa, mejor novia por eso.Así, dejemos a un lado las costumbres absurdas y queramos todos los días. Díganle a su pareja día a día lo importante que es y, sobre todo, demuéstreselo. Cuídese de no caer en las redes del consumo.

   
Erica Sierra 2º BHCSA, Vosotros los que leéis, 19/02/14



Felices compras, amigos, muy felices compras y derroches. Muy felices sonrisas a causa de un regalo, muy feliz falsedad. Cualquiera diría que hablo de la pobre Navidad y en lo que se ha convertido. Pero no, me refiero a este magnífico y bonito día creado para el maravilloso consumo.  Ese que tanto practicamos de forma involuntaria y contra el que no queremos hacer nada. Para qué, ¿no? Y este bonito día del año en el que las parejas deben demostrarse su amor, porque el amor con lo bonito e intenso que es se demuestra, particularmente, en un día. Día en el que el romanticismo está a flor de piel, llegando a provocar el que haya muchos cumpleañeros en noviembre.

Y ni se te ocurra ser un soso y pases de hacerle un detallito a tu pareja, que no cuesta nada. Pero cuanto más bonito sea, mejor. Por ejemplo: una cenita con velas. Cuando terminéis el primer plato le das un regalito, después del segundo llegará el postre y con él, el regalo estrella (¡oh!, que sorpresa). Por último un beso y… En resumen, ¡qué día más bonito! No me seas un soso y no te  pierdas el postre, hombre.

Pero, en este día sobran los solteros. Cuando decidieron añadirlo en el calendario seguro que al soltero de la mesa no le echaron mucha cuenta. Pobrecitos de nosotros, dando un paseo el catorce de febrero. ¡Cómo se nos ocurre! Solo conseguimos deprimirnos. No salgas de tu casa, mantente en cuarentena. Si vas al cine, la sala emanará amor por cada uno de sus pares de sillones. Si estás en la calle, los bancos serán un escaparate del amor que acontece este día. Si decides ir a un bar, te encontrarás lo mismo que en el cine, solo que cada una de las mesas estará ocupada por una pareja compartiendo un empalagoso menú de embobados, digo de enamorados. ¡Uy! ¿En qué estaría pensando yo? En definitiva, que para aburrirte en la calle o recordarte que no tienes con quien compartir este día, no pongas un pie en el umbral de tu casa.

Lo mejor llega si tienes hermanos con parejas (¡Oh Dios! mi casa también está contaminada). No te preocupes, tu cuarto siempre estará ahí para acogerte. Además, durará poco en tu casa. En breve, se dirigirán a cualquiera de los sitios que emanan ese amor que ellos también comparten. ¡Se me olvidaba! En el caso de que seas un soltero convencido, en este consumista día te vas a dar cuenta de que tu estado no es el más aconsejable y de que,  como dicen los anuncios, necesitas a tu media naranja para ser feliz.

Yo, casualmente, cogí un virus el deseado y esperado catorce de febrero, será que no estoy preparado para cerciorarme de que vivo en una mentira y les envidio.

Manuel Santos 2º BCTA, Vosotros los que leéis, 26/02/14



     Ni una semana ha transcurrido desde el sonado día de San Valentín, el pasado 14 de febrero para los más despistados, y ya se ha olvidado cualquier frívolo detalle que pudiera habernos conmovido durante las fabricadas 24 horas del “Día de los enamorados”. No más enternecedoras muestras de afecto ni tampoco los omnipresentes regalos que, según nos han forzado a creer, encierran el más entregado y valioso de los amores. Valioso sí, pero no para nosotros, sino para aquellos que, año tras año y anuncio tras anuncio, explotan la feliz inocencia de los incautos consumidores.


     ¿Ella quiere amor? Regálele un libro. ¿Quiere también amor él? Regálele un teléfono. O, si lo desea, hágalo al revés. En cualquier caso, como suele decirse, el orden de los factores no altera el producto.



     Desgraciadamente, no es otro sino éste, el mensaje estrella del día de San Valentín escondido apenas con desgana. Y lo peor de todo no es el tan criticado carácter consumista del evento, de algo deben comer los vendedores, digo yo. El verdadero pecado es que hayamos olvidado que el amor no se compra, ni tampoco se vende. El amor se entrega y se recibe sin más recompensa que el placer de sentirlo, como un regalo en sí mismo. Y eso es algo que jamás podrán vendernos.

                                                Arturo Moreno 2º BCTA, Vosotros los que leéis, 26/02/14



     San Valentín, es ese día en el que todas las parejas suelen tener un detalle romántico, pero ¿nos hemos parado a pensar lo que en realidad simboliza? Esta muestra de afecto se está convirtiendo en algo más nuestro cada día, cuando en realidad ni siquiera es una costumbre de nuestro país.



     Desde mi punto de vista, no es más que un día normal en el que las parejas se hacen algún tipo de regalo o, simplemente un detalle, con el que demostrar su amor. Pero la verdad es que no veo bien que sea tan solo un día, ya que el año tiene 365. Sin embargo, yo, al igual que mucha otra gente, pienso que la influencia de esta celebración es sobre todo beneficiosa para aquellos comercios que desde que finaliza la Navidad, comienzan a promocionar sus productos para el día de San Valentín. Por ello, pienso que ni siquiera es una tradición que hayamos aceptado por voluntad propia, sino que nos ha sido impuesta por los grandes comercios. También considero necesario resaltar el elevado precio de los productos, que parece se disparan por estas fechas. Sinceramente, creo que los comerciantes aprovechan este día como excusa para hacernos gastar nuestro dinero y así salir beneficiados.



     Por otro lado, también es cierto que está bien ser detallista con aquellos a los que queremos y no solo con nuestras parejas. Pero ¿por qué hacerlo sólo cuando nos lo impongan? Muchas parejas incluso discuten por este día, llegando en ocasiones a romperse como resultado del enfado ocasionado por la decepción de no haber recibido el detalle esperado. Sin embargo, ¿está este día pensado para eso? Más bien todo lo contrario, pues su objetivo no es otro que el que nos demostremos afecto, algo que la gente llega a tomarse demasiado en serio.

     Pero, también, podemos verlo desde una perspectiva más positiva, como un pretexto para apreciar quiénes son las personas que realmente se acuerdan e invierten su tiempo en nosotros. Por todo esto, creo que debemos valorar la celebración del día de San Valentín como una excusa para regalar verdaderamente amor, tanto el 14 de febrero como el resto de días del año.


                                                     Beatriz Tello 2º BCTA, Vosotros los que leéis, 26/02/14




El día de San Valentín es un perfecto acontecimiento para retomar ese sentimiento llamado amor que, en muchas ocasiones, se encuentra olvidado en un rincón. Podemos sentir amor hacia nuestra pareja, hacia nuestros padres, hacia nuestros amigos y, por ello, este es un día perfecto para todo aquel que quiera demostrarlo.


Para muchos es un día absurdo, falto de interés cultural, que solo sirve para atracar nuestros bolsillos, pero lo cierto es que es un día lleno de sensibilidad en el que no es necesario ni obligatorio gastarse una fortuna. Más bien, en mi opinión, un regalo artesanal hecho a mano por la persona en cuestión o un pequeño detalle o, tal vez, solo un gesto, puede llegar a ser millones de veces más importante que un gasto de dinero innecesario por carecer de sentimiento alguno.



La cuestión principal de este día debería ser el hacer sentirse especial a otras personas, a las personas que queremos sin importar de quién se trate. Consiste en conseguir que para otras personas el día sea especial. Tal vez, sólo hiciese falta una visita inesperada, una carta anónima, un “buenas noches” especial, una canción susurrada, etc. Son muchísimas las ideas que se nos pueden ocurrir, todo depende de nuestras ganas.



Todos nos merecemos días especiales al igual que ser reconocidos y valorados.  ¡Qué mejor manera de reconocer a alguien que en el día del amor! De la misma manera que un padre o una madre poseen su día festivo, también la pareja debe tener el suyo propio.



Para concluir, dejar claro que el día de San Valentín es un día de cariño, de amor, de confianza, de respeto, en el que podemos dirigirnos a una sola persona especial o, tal vez, a toda una familia. En mi opinión, el día de San Valentín tendría que celebrarse con todas y cada una de aquellas personas a las que apreciamos.

Lourdes García 2º BCTA, Vosotros los que leéis, 26/02/14








El 14 de febrero es una fecha marcada en los calendarios de miles de parejas, ya que es considerado el Día del Amor. En este esperado día, los enamorados han de demostrarse mutuamente sus sentimientos a base de regalos, como bombones, flores, peluches, etc. Así, este enfático homenaje al enamoramiento tiñe de rojo el mundo durante 24 horas, dejando para cada año el recuerdo de múltiples anécdotas y curiosidades. Esta exaltación del sentimiento amoroso incluye cursis melodías, películas empalagosas, dulces, velas y todo lo que se le venga a uno a la cabeza.



Esta jornada, instaurada a mediados de febrero en honor a un santo romano abanderado del amor, convulsiona como pocas al mundo entero. Según la leyenda, San Valentín era un sacerdote romano que, hacia el siglo III d.C., celebraba matrimonios a escondidas en contra del emperador. Finalmente, fue ajusticiado y santificado por la Iglesia. Desde entonces, el día de su ejecución, el 14 de febrero, es considerado símbolo de amor y amistad.


En estas fechas, todo el mundo sale de compras en busca de un regalo con el que demostrar a su pareja todo su afecto. Resulta lógico pensar que este aumento de las ventas sea una mera estrategia de las compañías comerciales.  De forma que dicha festividad haya sido creada con el más puro objetivo de consumo, ignorando por completo el verdadero significado del amor, tema principal en el día de San Valentín. Existe, por tanto, todo un abanico de posibilidades que, amablemente, nos son ofrecidas por los comerciantes y que, según los posibles de cada cual, van desde un simple chocolatito hasta una romántica noche de lujo.

Ángela Vidal, Vosotros los que leéis, 27/02/14




San Valentín es considerado el día de El Corte Inglés por muchas personas, entre las que me incluyo. Siempre he pensado que el amor se demuestra con hechos, no con un obsequio el 14 de febrero. Sin embargo, el pasado día de los enamorados recibí un regalo, y no precisamente de mi novio, que me hizo cambiar de parecer.    



            Llegué a mi casa cansada como cualquier viernes, o más que de costumbre tras un examen, y recibí una sorpresa que me hizo hasta llevarme las manos a la boca en señal de fascinación. Encima de la almohada había una rosa roja con una nota y un regalo envuelto al lado. Mis padres lo habían preparado todo esa mañana para ver mi cara de felicidad al encontrarme con el detalle, no fue para menos. En cuanto vi los regalos, fui a buscarlos con ellos encima. Quería darles un abrazo mientras les decía lo mucho que los quería y les daba las gracias. Todo al mismo tiempo que a mi madre se le saltaban las lágrimas de emoción.



            Entonces, me puse a pensar y llegué a la conclusión de que no debía haber juzgado negativamente a las personas que se dan regalos en San Valentín si antes no había experimentado lo que se siente al recibir uno. La emoción al ver tal sorpresa por parte de mis padres fue bastante mayor que si me la hubiera dado mi pareja. Aunque cierto es, como les dije, que el regalo me lo podrían haber dado cualquier otro día y no necesariamente un 14 de febrero.



            De esta manera, comprendí que lo bonito es recibir un regalo de una persona que te quiere, no que te entreguen uno precisamente el día de San Valentín. Además, muchos se equivocan al relacionar el amor con una pareja. Es verdad que el amor puede venir de tu novio o novia, pero también de alguien de tu familia o de tus amigos y no por ello deja de ser amor.



            Es cierto que sigo considerando que el día de los enamorados es todo el año y que un regalo a mediados de febrero no es la única muestra de amor ni la más importante. Sin embargo, la ilusión de recibir un detalle es una sensación bonita que da igual experimentarla en San Valentín u otro día. Es por eso que animo a los que lo rechazan rotundamente, como yo antes, a ponerse en la piel de aquellos a los que les emociona tener una sorpresa, aunque sea en una fecha tan comercial como el 14 de febrero.

Irene Díaz 2º BHCSA, Vosotros los que leéis, 27/02/14





Con un día más o un día menos, todos los años llega el mes de febrero tras la empinada cuesta post navideña.  No se corta en recibirnos, así que nos lanza de primeras una corriente de  frío siberiano para que después recibamos con más ganas el calor del 14 de febrero. Porque es que realmente resulta agobiante lo fuerte que ponen la calefacción en los centros comerciales. Y no sólo eso, sino que entre la pesadez de las interminables colas, el mareo que supone la mezcla de las infinitas muestras de perfumes y el aborrecimiento de chocolatitos en forma de corazón, hacer algo en esta fecha resulta todo un desafío. Y es que claro, todo esto sucede porque resulta que San Valentín es un día consumista. ¡Qué perversa intención tiene San Valentín!¡ Qué malo malísimo que es! Nos pone la pistola en la cabeza y nos obliga a comprar la oferta del peluche de la vaca de Milka con un corazón acompañada de su cajita de bombones, convenciéndonos de que eso es exactamente lo que más desea nuestra pareja que le regalemos.

Me parece muy divertido cuando alguien se pone a criticar el día de San Valentín diciendo que es una apología al consumismo o que una pareja debe quererse todos los días y no esperar a este. Con respecto al segundo argumento, no entiendo esa tirria que se le tiene al 14 de febrero, también hay que celebrar siempre el seguir adelante y nos esperamos a nuestro cumpleaños para proclamarlo, también hay que ser atento todo el año con la familia y algunos casi que se limitan a serlo en navidades, y la misma historia para el día del padre o de la madre. Si nos tenemos que remontar al significado real del día San Valentín, puede que lo más óptimo fuese que el Corte Inglés vendiese figuritas del santo destripado, quizás con la cara personalizable, para darle el toque íntimo propio de la fecha. Puede que así  no le resultase a la gente que no se considera  tan mediocre como para celebrar este día, algo demasiado convencional. Aunque probablemente acabaría siéndolo, criticar siempre es algo que no está demás.  

Volviendo al tema del consumo, creo que tendríamos que empezar a poner las cartas sobre la mesa y aclarar que quizás San Valentín no es consumista en sí, sino que somos nosotros los que hemos introducido esta tradición en nuestra cultura del gasto a raudales. Al fin y al cabo, no creo que el día que simbolice el idilio de amor tenga que estar representado por un peluche, unos bombones o una rosa. De hecho, un regalo así me resulta de lo menos imaginativo e impersonal, características poco apropiadas para lo que se supone que es una muestra de amor. Los detalles más bonitos y que en mi opinión más se acercan al objetivo de San Valentín, no se encuentran en un centro comercial o por lo menos no en las cutres secciones dedicadas a este día, porque tendría que ser algo más personal, que realmente tenga un significado especial. No basta con ir a la tienda más cercana y comprar lo primero que veas con la etiqueta ‘’El regalo perfecto de San Valentín’’.

 Sinceramente, creo que el problema está en que debemos rascarnos más la cabeza y menos los bolsillos. El regalo perfecto no tiene que ser algo material, simplemente  podría ser suficiente con desligarse de las ataduras de la rutina, y que por un día te entregues por completo al amor,  y con esto no me refiero a pasarse el día practicando sexo frenéticamente, o a admirar bucólicamente una puesta de sol, o quizás sí, cada pareja tiene su idea de amor como cada uno tiene su culo, y aunque queramos tener el estándar perfecto, es al nuestro al que hay que acostumbrarse.  

 Marta Jiménez 2º BCTA, Vosotros los que leéis, 06/03/14


San Valentín era un sacerdote que en el siglo III se opuso a la decisión del emperador romano Claudio II de prohibir los matrimonios entre jóvenes en edad de ser soldados. El emperador consideraba que los soldados sin familia eran más eficientes.

               Por ello, el sacerdote comenzó a celebrar matrimonios secretos entre jóvenes. Finalmente, Valentín fue encarcelado, martirizado y ejecutado el 14 de febrero del año 270. Por ese motivo, es considerado como "el patrón de los enamorados". 
El día de san Valentín es una celebración tradicional de países anglosajones que se ha ido llegando a otros países a lo largo del siglo XX. No es “un invento de El Corte Inglés”, como mucha gente piensa. Puesto que es, principalmente, el día en el que las parejas de enamorados expresan su amor y cariño hacia el otro haciéndose regalos. Se celebra el 14 de febrero. En algunos países se conoce como día de los enamorados y en otros como día del amor y la amistad.
             En la América anglosajona, a mediados del siglo XIX, se comenzaron a vender las primeras tarjetas de San Valentín o también conocidas como “valentines”. Estas tarjetas tenían forma y dibujos de corazones o de Cupido, el dios del amor. Otra tradición en este día es regalar rosas.
              Hay muchas teorías sobre el origen de este famoso día, como que está relacionado con la época de apareamiento de las aves o que es una fiesta pagana cristianizada. Esta idea proviene de Roma, ya que allí  se hacía la adoración del dios del amor, cuyo nombre griego era Eros y el nombre romano, Cupido. En esta festividad se le hacían regalos a los dioses y se les  pedían favores para encontrar el amor.
            La mayor parte de la gente, opina que es un día para celebrar y demostrar el amor hacia tu pareja. Pero no todos pensamos así ¿por qué celebrar el amor hacia nuestra pareja este día en concreto? Si de verdad queremos o estamos enamorados de esa persona, ¿no es bueno cualquier día para celebrar ese amor? En mi caso, yo pienso exactamente eso, que cualquier día es el ideal para demostrarle el cariño a tu pareja. Y al contrario, no me gusta celebrar este día, porque no le veo importancia. Para mí es un día como otro cualquiera del que muchos comerciantes se aprovechan, sabiendo que habrá mucha gente que le hará regalos a sus parejas, aunque sea un simple detalle. Se aprovechan de nosotros creándonos costumbres como estas para sacar más beneficio, ya que es un día para el que muchos se preparan y regalan bombones, rosas, cartas, viajes, etc. No hay que sentirse mal porque a algunos les guste celebrar este día, pero no darle más importancia de la que tiene. Puede ser un día para celebrar en compañía y para los que no tengan pareja, no hay porqué preocuparse, porque ¡el amor llegará algún día! Mientras, se puede celebrar rodeado de amigos.


Sonia Palma 2º BCTA, Vosotros los que leéis, 06/03/14

 

 

 

 

2 comentarios:

Leonor dijo...

¡Buen trabajo, Silvana! Ya puedes estar tranquila si hacen en selectividad un trabajo similar al que aquí nos has mostrado. Un beso!!!

Silvana Rodríguez Arias dijo...

Gracias Leonor. Tus palabras significan mucho para mí. Te agradezco enormemente que te hayas tomado la molestia de leer mi entrada y las producciones de mis niños. Sólo espero estar a la altura del trabajo que lleváis desempeñado durante tanto tiempo el Departamento de Lengua en el IES Atenea. Un beso.