martes, 10 de julio de 2012

Felices vacaciones


Hay muchas cosas buenas que salen gratis. Pasear por la mañana temprano, cuando el sol es tierno, tímido como la brisa que coquetea con las hojas de los árboles. Caminar de madrugada por calles tan llenas de gente como en los mediodías del invierno, para asombrarse de la euforia silenciosa de las parejas que se besan en los bancos, o apoyadas en los pilares de las plazas porticadas. Los que viven cerca del mar lo tienen fácil, pero también es una fiesta meter en una tartera la comida prevista para consumir en casa, despacharla sobre una manta, en la hierba de algún parque, y tumbarse después a la sombra. Asistir a los conciertos de las bandas que suelen tocar en quioscos de parques y plazas mayores los domingos por la mañana. Y frecuentar las bibliotecas públicas, mientras duren.
Hay muchas cosas buenas que salen muy baratas. Una botella de vino para beberla despacio, en casa, al atardecer y entre amigos. Un buen libro de bolsillo, que proporciona una emoción que dura más que el vino y cuesta casi lo mismo. Un cine de verano, el lugar ideal para hacer manitas. Una ración de ensaladilla rusa y dos cañas, en la terraza de un bar cualquiera, antes o después del cine de verano. Enamorarse es un milagro todavía más barato, tan caro que, sin embargo, no se puede fabricar.
El verano es el tiempo de la felicidad. Apúrenlo y no piensen en el invierno que nos espera. Porque nuestros abuelos lo tuvieron muchísimo peor que nosotros y si no hubieran vivido, si no hubieran sabido disfrutar de la vida, si no se hubieran enamorado en tiempos atroces, nosotros no estaríamos aquí. Si existe una cosa que sabemos hacer bien los españoles es ser pobres. Lo hemos sido casi siempre, pero eso no nos ha hecho más desgraciados, ni más tristes que los demás. Recuérdenlo y sean felices, porque la felicidad también es una forma de resistir.

Almudena Grandes (Publicado en El País, 9 de julio 2012)

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Bonito discurso, bibliotecaiesatenea.Pero mi pensamiento me dice:"Felicidad que gran palabra, pero que difícil es alcanzar". Cuando uno cree que la tiene, seguro que la pierde y sin saber porqué.

bibliotecaiesatenea dijo...

¡Qué más quisiera yo que el pensamiento fuera mío! pero si creo que la felicidad se encuentra cada vez más en las pequeñas cosas que nos rodean y que no se compran con dinero (menos mal, porque hay quien se empeña en que cada vez tengamos menos)

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con usted, la felicidad ni se compra, ni se vende, o dicho de otra no tiene precio. Pero una vezconseguida, ¿cómo se mantiene?.

Anónimo dijo...

Además de reir, pasarlo bien, leer, salir por la noche, criticar los recortes y demás fechorías que realicen estos políticos, además, hay que crear entradas y hacer comentarios, para no perder la comunicación y perdón si molesto.